La importancia de los cultivos de cobertura

La importancia de los cultivos de cobertura
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Los cultivos de cobertura son cultivos que se siembran con el objetivo de mejorar la fertilidad del suelo y calidad del agua, controlar malezas y plagas, e incrementar la biodiversidad en sistemas de producción agroecológicos. Con el fin de lograr producir alimentos, piensos o fibras de la manera más óptima posible.

Los cultivos de cobertura son de interés en la agricultura sostenible. Muchos de ellos promueven la sostenibilidad e indirectamente mejoran la calidad de los ecosistemas naturales vecinos. Los agricultores eligen entre los diferentes tipos específicos de cultivo de cobertura sobre la base de sus propias necesidades y objetivos, y también según la influencia de los factores biológicos, factores ambientales, sociales, culturales y económicos del sistema alimentario en el que actúan los mismos. Cada suelo es diferente en cuanto a propiedades, y siempre hay que buscar el que mejor se adapte a tus necesidades.

 

Usos de los cultivos de cobertura

Uno de los principales usos de los cultivos de cobertura es para aumentar la fertilidad del suelo. Son los cultivos de cobertura que se conocen como abono verde. Son utilizados para conseguir en los suelos los macronutrientes y los micronutrientes.

Cabe destacar el impacto de los cultivos de cobertura sobre la gestión del nitrógeno, el nutriente más limitante en la producción de cultivos.

 

Abono verde, técnica de cultivo

El abono verde consiste en una técnica en la que se utilizan cultivos de vegetación rápida para mejorar las propiedades del suelo. El proceso consiste en sembrar plantas de rápido crecimiento que se cuidan hasta que terminen su proceso de maduración, se siegan y, por último, de entierran en el mismo sitio en el que fueron sembradas.

Se trata de plantas que no se cultivan para obtener un fruto ya que se utilizan para mejorar las propiedades físicas del suelo y activar la población microbiana del suelo. Para ello, deben cumplir las siguientes características:

  • Rápido establecimiento y crecimiento.
  • Producción de gran volumen de biomasa.
  • Baja descomposición de residuos.
  • Actividad alelopática de las raíces y follaje.
  • Fácil descomposición e integración en el suelo.

Las leguminosas de cobertura son generalmente altas en contenido de en nitrógeno y, a menudo, pueden proporcionar la cantidad necesaria del mismo para la producción agrícola. En la agricultura convencional, este nitrógeno se aplica típicamente en forma de fertilizantes químicos, que terminan con la calidad del suelo a largo plazo y se convierte en perjudicial para nuestra salud. Además de perder sabor.  En agricultura sostenible, los cultivos de abonos verdes se cultivan durante un período determinado, y luego son arados antes de llegar a su plena madurez con el fin de mejorar la fertilidad del suelo y la calidad.

Los cultivos de cobertura también puede mejorar la calidad del suelo mediante el aumento de los niveles de materia orgánica , a través de la aportación de la biomasa de los cultivos de cobertura a lo largo del tiempo. El aumento de materia orgánica en el suelo mejora la estructura del suelo, así como el contenido de agua y la capacidad de los nutrientes. También puede conducir en el suelo a un aumento del secuestro de carbono, que ha sido promovido como una estrategia para ayudar a compensar el incremento de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono.

 

Cultivos de cobertura, para evitar la erosión del suelo

La erosión del suelo es un proceso que irremediablemente puede reducir la capacidad productiva de los agroecosistemas. El cultivo de cobertura denso logra físicamente que la velocidad de la lluvia vaya más despacio antes que haga contacto con la superficie, evitando así salpicaduras y erosión del suelo escorrentía superficial.

Además, una gran cobertura mediante redes de cultivos de raíces ayudan a fijar el suelo en su sitio y aumentar su porosidad, como así también la posibilidad de generar hábitat adecuados para la macrofauna del mismo. En estas circunstancias el suelo se las arregla para producir las condiciones óptimas y que los cultivos puedan florecer.

Al disminuir la erosión del suelo, los cultivos de cobertura a menudo también reducen la velocidad y cantidad de agua que sale fuera del campo, que normalmente suponen riesgos ambientales para los cursos de agua y los ecosistemas río abajo. Incluye que la biomasa de los cultivos actúe como una barrera física entre la precipitación y la superficie, permitiendo que las gotas de lluvia puedan llegar uniformemente a lo largo del perfil del suelo.

 

Para conservar el agua en los suelos

Antes de los cultivos de cobertura los suelos eran afectados por prácticas tales como cortar, labrar, usar arado de discos, o por la aplicación de herbicidas. Cuando se incorpora el cultivo de cobertura a menudo aumenta la humedad del suelo, tanto en profundidad como sobre la superficie.

En los agroecosistemas donde el agua para la producción agrícola es escasa, los cultivos de cobertura pueden ser utilizados como una cobertura para conservar el agua por la sombra y el enfriamiento de la superficie del suelo. Esto reduce la evaporación de la humedad del suelo. En zonas templadas o humedas, no funciona bien ya que puede retrasar o minar la siembra.

 

Dejar la tierra desnuda sin vegetación, un desperdicio de recursos

Cuando entre una cosecha y la siguiente se deja el suelo desnudo se pierde la oportunidad de convertir la energía solar en materia orgánica. De esta forma, la red trófica presente en el suelo y en su superficie no se alimenta e inevitablemente se pierde la biodiversidad. Además, permite que se lixivien los nutrientes solubles y se erosione el suelo con la lluvia o el viento; ambos fenómenos reducen la fertilidad del suelo.

Cuando el suelo que queda en reposo se ha trabajado previamente en profundidad o incluso se ha arado, los efectos negativos descritos se amplifican. También existen aquellos que se derivan de la oxigenación excesiva causada por la exposición del suelo al aire que conduce a una rápida degradación de la sustancia orgánica. Por tanto, es evidente que dejar la tierra desnuda sin vegetación, es un desperdicio de recursos.

 

 

Estos motivos han llevado a muchas regiones a incluir la práctica del abono verde o cultivos de cobertura entre los requisitos de medidas agroambientales. En Hortícolas Javier Miranda, utilizamos el abonado verde como parte de nuestra técnica de cultivo en todas nuestras fincas. Nos ayudan a preparar la tierra para cada campaña y a obtener los nutrientes que nuestras hortalizas, verduras, legumbres y frutas necesitan.

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